Tendencias en Salud Digital 2026
El sector salud atraviesa uno de los momentos más desafiantes, y a la vez más interesantes de su historia reciente. De cara a 2026, la combinación de presión económica, escasez de profesionales, cambios en las expectativas de los pacientes y aceleración tecnológica está obligando a repensar el sistema desde sus cimientos. Ya no alcanza con innovar en los márgenes: la transformación digital se vuelve estructural.
Desde mi experiencia trabajando en una compañía de tecnología que colabora con organizaciones de salud, veo con claridad que el debate dejó de girar alrededor del “qué” y pasó definitivamente al “para qué”. La pregunta central hoy es simple, pero profunda: ¿cómo usamos la tecnología para hacer sostenible un sistema que se volvió cada vez más caro y complejo?
Un contexto económico que redefine las prioridades
Uno de los datos más contundentes de los informes recientes es el aumento sostenido de los costos en salud. EY proyecta que las primas de seguros de salud crecerán entre un 6 % y un 9 % en 2026, alcanzando incluso valores cercanos al 11 % en el segmento de pequeños empleadores. Este escenario tiene un impacto directo no solo en pacientes, sino también en empresas, aseguradoras y sistemas de salud.
Este aumento de costos no es coyuntural. Es el resultado de múltiples factores estructurales: envejecimiento poblacional, mayor prevalencia de enfermedades crónicas, déficit de profesionales, inflación médica y procesos operativos históricamente ineficientes. Frente a este panorama, la eficiencia deja de ser un objetivo deseable y pasa a ser una condición de supervivencia.
Inteligencia artificial: de la promesa a la ejecución
En este contexto, la inteligencia artificial emerge como uno de los principales catalizadores de cambio. Sin embargo, es importante ser realistas sobre el punto en el que estamos.
Según Deloitte, aproximadamente el 30 % de las organizaciones de salud ya utiliza soluciones de GenAI en áreas específicas, mientras que solo el 2 % logró implementarlas de manera transversal y a escala. Este dato es clave: muestra que la adopción comenzó, pero que el verdadero impacto todavía está en construcción.
Al mismo tiempo, el 64 % de las organizaciones espera reducir costos gracias a la AI, principalmente a través de la automatización de procesos administrativos y la estandarización de flujos de trabajo. Además, el 55 % identifica oportunidades de ahorro en la optimización de la fuerza laboral, un aspecto crítico en un sistema afectado por el burnout y la falta de talento.
La conclusión es clara: la AI ya no es experimental, pero su valor real depende de cómo se integre a los procesos existentes
El tamaño de la oportunidad económica
Cuando analizamos el mercado desde una perspectiva macro, el potencial es enorme. Deloitte estima que el mercado global de inteligencia artificial en salud crecerá de USD 39 mil millones en 2025 a más de USD 500 mil millones hacia 2032. Este crecimiento no responde solo al entusiasmo tecnológico, sino a una necesidad concreta de transformar la forma en que se presta y se gestiona la atención.
BCG aporta una mirada complementaria, enfocada en resultados tangibles. Según sus análisis, cerca del 25 % de las compañías de biopharma y aproximadamente el 10 % de las empresas de medtech ya reportan reducciones de costos o incrementos de ingresos de al menos un 5 % gracias al uso de GenAI en operaciones. Son cifras todavía concentradas en early adopters, pero demuestran que el impacto económico es real y medible.
Más allá de la tecnología: rediseñar el modelo operativo
Un punto que McKinsey subraya con fuerza es que la tecnología, por sí sola, no alcanza. El verdadero cambio ocurre cuando se combina con un rediseño profundo de los modelos de atención y operación.
La atención virtual, el monitoreo remoto, la automatización administrativa y el uso avanzado de analítica permiten reducir visitas innecesarias, mejorar la continuidad del cuidado y disminuir costos asociados a ineficiencias históricas. En este escenario, la tecnología deja de ser un “proyecto” y pasa a convertirse en infraestructura crítica del sistema de salud.
Esto implica un cambio cultural importante: adoptar tecnología no como un complemento, sino como parte central del diseño organizacional.
AI como copiloto del profesional de la salud
Otra tendencia relevante hacia 2026 es el rol de la inteligencia artificial como copiloto clínico y operativo. Wolters Kluwer destaca que las soluciones más maduras no buscan reemplazar al profesional, sino acompañarlo en tareas de alto volumen y bajo valor clínico.
Documentación clínica automatizada, detección de brechas en la atención, soporte a decisiones basadas en evidencia y reducción de carga administrativa son algunos de los casos de uso más consolidados. El impacto económico aquí es indirecto pero profundo: menos errores, más tiempo clínico disponible y mayor productividad profesional.
En un sistema con escasez de talento, liberar tiempo de los profesionales se vuelve una de las estrategias más poderosas para mejorar eficiencia sin sacrificar calidad.
El costo invisible de no transformarse
Un aspecto que suele subestimarse es el costo de la inacción. Deloitte advierte que, si el sector no logra adaptarse a las expectativas de los consumidores en términos de accesibilidad, experiencia digital y eficiencia, los sistemas de salud podrían perder hasta USD 54.500 millones en ingresos, mientras que el sector biopharma podría resignar más de USD 114.000 millones en crecimiento en la próxima década.
Este dato refuerza una idea clave: no transformarse también tiene un costo, y muchas veces es mayor que el de invertir en tecnología.
De la experimentación a la escala
De cara a 2026, el gran desafío no es seguir acumulando pilotos, sino escalar soluciones que ya demostraron valor. Esto implica trabajar en gobierno de datos, interoperabilidad, ciberseguridad, capacitación de equipos y alineación estratégica entre áreas clínicas, operativas y tecnológicas.
Las organizaciones que logren pasar de la experimentación a la ejecución a escala serán las que capturen mayor valor económico y clínico en los próximos años.
Reflexión final
La salud digital en 2026 deja de ser una conversación futurista y se convierte en una discusión profundamente pragmática. La tecnología ya está disponible; el desafío es integrarla con sentido estratégico y foco en impacto real.
Desde la industria tecnológica tenemos una responsabilidad clara: ayudar a construir un sistema de salud más sostenible, más eficiente y más centrado en las personas. No se trata solo de innovar, sino de hacerlo con propósito, entendiendo los problemas reales del negocio y de quienes cuidan y son cuidados. La oportunidad es enorme.
A medida que el sector salud evoluciona, también surgen nuevas oportunidades para mejorar la atención, la eficiencia y las experiencias. Visita Softtek Healthcare para conocer cómo las organizaciones convierten la visión en acción.