¿Qué son las metodologías ágiles?

Las metodologías ágiles comenzaron a aplicarse en la década de los ´90 en el sector del software y las nuevas tecnologías debido a la insatisfacción de los trabajadores con los resultados de los modelos tradicionales de gestión. Fue así como para comienzos de este siglo las principales empresas de software de EEUU decidieron desarrollar el “Manifiesto Ágil”, reuniendo los principios y valores de un conjunto de herramientas para mejorar la gestión de proyectos a través de la agilidad y el máximo rendimiento.


La agilidad propone centrarse en las personas sobre el proceso; recomienda integrar a los clientes y sus comentarios para mejorar continuamente; invita a deconstruir el trabajo en pequeños segmentos y organizar el esfuerzo en partes cortas (generalmente llamadas sprints) para obtener comentarios rápidos y hacer correcciones de curso ágiles.


Mitos sobre agilidad
Alrededor de esta filosofía y metodología se tejieron algunos mitos que conviene derribar. Por ejemplo, se dice que bajo el modelo de la agilidad no se planifica, cuando en realidad se planifica de forma más dinámica, con mayor rapidez y frecuencia que bajo los modelos tradicionales.

También hay que decir que la agilidad no implica anarquía, como a veces se sostiene: empoderar a los equipos ágiles no significa restar autoridad a los ejecutivos, ya que estos conservan el timón de los resultados comerciales. Por otra parte, también hay que decir que en las empresas que adoptan la agilidad, no todas las personas trabajan en equipos ágiles.

El estudio “15th Annual State Of Agile Report” encontró un crecimiento significativo en la adopción de este framework dentro de los equipos de desarrollo de software, aumentando del 37% en 2020 al 86% en 2021. El crecimiento en las líneas de negocios que no son de TI también se incrementó significativamente, duplicando la adopción desde el año pasado.

La importancia de un software ágil

El desarrollo de software ágil se centra en la entrega limpia de piezas individuales o partes del software, en lugar de esperar a elaborar la aplicación completa. Es decir que se basa en la entrega de un producto a través de pasos incrementales. Para ello utiliza un enfoque iterativo, donde los equipos pequeños y multifuncionales revisan, inspeccionan y adaptan continuamente sus técnicas de desarrollo para entregar soluciones que cumplan con los requisitos comerciales de manera flexible y rápida.

Esta metodología puede mejorar el proceso de innovación a través de una profunda colaboración con el cliente, así como también pruebas y aprendizajes continuos. Se centra tanto en ofrecer calidad y valor al cliente como en completar el proyecto dentro de los tiempos previstos.

Cambio cultural

Para adoptar esta filosofía hay que contar con facilitadores capacitados que ayuden a ir gestionando el cambio cultural que implica –ya que los roles, los sistemas organizativos, los enfoques de liderazgo e incluso las recompensas y el reconocimiento deben cambiar-. La agilidad tal vez sea fácil de aprender, pero difícil de dominar, “y por lo tanto, requiere un compromiso sostenido para la implementación, el aprendizaje y la mejora continua”.

Una recomendación es centrarse en los tres pilares que definen la agilidad: trabajar con intervalos cortos y con hitos intermedios; armar equipos empoderados con un mandato de proyecto claro; y asegurarse de recibir comentarios continuos del cliente (interno o externo). Si estos pilares se ejecutan bien, pueden conducir a mejores soluciones más rápido.

Marcos y prácticas

Una de las principales modalidades de trabajo actual asociada a la agilidad es SAFe (Scaled Agile Framework Enterprise) que tiene como premisa alinear a todas las áreas de las empresas en busca de los objetivos planteados. Esta metodología se destaca en el desarrollo de programas informáticos que tengan un enfoque dirigido hacia un marco de trabajo más completo para desarrollar soluciones o iniciativas a grandes escalas.

SAFe es una nueva manera de encarar los objetivos trazados por las empresas, donde todos los sectores o participantes involucrados deben trabajar en conjunto para transformar la organización hacia un modelo de negocio. Además, del desarrollo evolutivo que presenta SAFe también hay otras metodologías que se encausan con estas prácticas ágiles como Lean, Kanban, Scrum, entre otras. Todas ellos se basan en los conceptos de flexibilidad, transparencia, calidad y mejora continua.

También, entre las prácticas de desarrollo ágil más utilizadas podemos mencionar a las reuniones diarias para planificar y sincronizar el trabajo, y las reuniones retrospectivas, que se llevan a cabo al final de cada iteración para considerar las lecciones aprendidas.

Debido a su flexibilidad y a la naturaleza evolutiva de la agilidad, hoy se erige como uno de los enfoques más populares para la gestión de proyectos.

Desde Softtek ayudamos a acelerar las hojas de ruta de los productos digitales mediante el desarrollo ágil, con su enfoque en una estrecha colaboración entre los equipos de TI y de negocios y lanzamientos frecuentes de versiones, combinado con una mentalidad centrada en el producto.