Personas y dispositivos móviles: ¿Quién usa a quién?

 


Por Vanina Beraldi, Gerente de Marketing Softtek, Nadia Foti, Marketing Key Account Manager Softtek
y Leonardo Gambino, Content Manager de Softtek


El día jueves 23 de abril participamos de una nueva edición del Espacio Softtek por Cadena Eco

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Esta vez, el interrogante fue si la tecnología nos ahorra tiempo o no. El tema fue desarrollado por Vanina Beraldi, Nadia Foti y quien les escribe, Leonardo Gambino. 

¿Cuántas veces pensamos que tenemos dos vidas? La off line y la on line. Esto nos obliga a, palabras más o palabras menos, llevar ambas vidas en simultáneo. Vamos a un evento en la vida off line y decidimos subir una foto a Instagram que es parte de la vida on line. Así, las dos personalidades que adoptamos en cada una de esas “vidas” se van entrecruzando haciendo que sus límites sean cada vez más difusos.

Esto puede asemejarse a la Matrix, sin embargo esta mixtura nos lleva a estar inevitablemente atentos a dos dimensiones permanentemente.

Si pasamos doce horas alejados de cualquier dispositivo, es probable que sintamos que estamos incomunicados y que nos perdemos de algo, que nos quedamos rezagados. Es ahí, cuando una vida se poner por encima de la otra. La on line sobre la off line.

Creemos que la percepción de tener dos vidas es la causante de conducirnos a la ansiedad. Observemos lo que hace la gente cuando la fila del supermercado viene algo más lenta que de costumbre o incluso peor, lo que hacen los conductores en momentos en el que el tránsito no avanza. En esos momentos, tenemos la sensación que nuestra vida off line se detiene entonces pasamos automáticamente a la otra, para –además de no quedar atrás- no perder tiempo. 

El ritmo frenético que nos imponemos con la tecnología hizo que casi no exista el aburrimiento para nosotros. Sabemos que el tiempo muchas veces es escaso y por eso, aburrirnos es un lujo que no nos podemos dar. Vamos “comiendo” de dispositivo en dispositivo exprimiendo nuestro tiempo al máximo, no perdemos un segundo sin recibir información. Pero ¿Cuál es la calidad de la información que consumimos? ¿Qué, de todo eso que nos devoramos, realmente perdura en nuestra memoria después de tres horas?

No planteamos aquí que la tecnología y -principalmente los dispositivos- sean los responsables de todos nuestros males. Son herramientas extremadamente útiles que pueden potenciar nuestras capacidades en muchos aspectos. Pese a ello, es algo que debe estar a nuestra disposición y no viceversa. “Querer a la tecnología pero no amarla incondicionalmente”

El uso medido de la tecnología puede hacernos ganar tiempo

Nuestro cerebro tiene determinadas exigencias para procesar la información desde los dispositivos. Si pasamos todo el día consumiendo esa información, llegaremos a la hora de acostarnos totalmente agotados y alterados. La calidad de nuestro descanso no será el óptimo y por eso, comenzaremos el día siguiente con “fatiga en retroactiva”.

Cuando en un día usamos el 100% de nuestro tiempo y no dejamos prácticamente un momento para no hacer simplemente nada, al día siguiente, no podemos enfocarnos en nuestras actividades cómo quisiéramos por no haber tenido un descanso de calidad.

Le exigimos al cerebro hasta el punto de fatigarlo. Por ejemplo, cuando nos acostamos al final del día y dejamos nuestro celular apoyado en la mesa de luz –claramente encendido- ¿cuántas veces dejamos que las notificaciones que nos llegan, inunden la habitación de esa luz fluorescente, nos distraigan de nuestro “trance”, y finalmente abrimos los ojos para revisarlas? ¿por qué no somos capaces de apagar ese “aparatito" que con sólo un incisivo haz de luz, penetra nuestros párpados –ya cerrados- para interrumpir nuestro esperado descanso y convertirlo, no en uno, si no en diferentes ciclos de sueño?

Es momento de adoptar un régimen de consumo tecnológico y darle el lugar que debe ocupar.

5 Tips para alcanzar el equilibrio en el uso de la tecnología

- Cargar la batería del celular en una habitación que no sea el cuarto donde dormimos
- Volver del trabajo y apagar el móvil durante 1 hora
- Poner plazos de determinado tiempo en el que no podamos chequear ningún dispositivo
- Durante los fines de semana, leer exclusivamente desde medios analógicos como libros, diarios y/o revistas
- Cada vez que agarremos nuestro smartphone preguntarnos si es necesario.

Puede parecer forzado al principio pero el objetivo es adquirir el hábito. La energía que nos consume el excesivo uso de la tecnología genera que no podamos enfocarnos adecuadamente en nuestras actividades. Regulemos nuestra exposición y tendremos más tiempo y concentración para nuestras actividades. Calma.

Te invito a dejar tu opinión.