El desorden es igual a fracaso: ¿mito o realidad?


Por Nadia Foti, Marketing Key Account Manager Softtek


Ya sea en nuestro lugar de trabajo, en casa o en la facultad, todos nos hemos hartado de escuchar, entre palabra más o palabra menos, algo dentro de un mismo concepto: "la organización está ligada al éxito". Por eso es que nos pasamos la vida creyendo que tenemos que ser organizados para ser exitosos. De hecho, ésta es una cualidad muy frecuentemente evaluada en entrevistas laborales y posteriormente observada una vez que ya formamos parte de una empresa: "aquel trabaja bien, es ordenado".

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Sin embargo, existen personas (y me incluyo) que han desarrollado la creatividad a partir del -completo- desorden.

¿Cuál es la verdad detrás de los escritorios desordenados?, ¿es el desorden la zona de confort de los creativos?

Como toda leyenda urbana -cuyo origen y veracidad desconocemos por completo- se dice que aquellas personas que tienen un espacio de trabajo desordenado tienden a ser más creativas.

Sin embargo, también podríamos suponer tranquilamente que dichas personas son creativas de por sí, entonces la pregunta sería: ¿por qué las personas creativas son más desordenadas?, ¿qué encuentran en el desorden a su alrededor que les prende esa lamparita para crear?

Por consiguiente, no puedo dejar de preguntarme:¿Cómo hacen esas personas para sobrevivir dentro de una organización con todo el opuesto sentido que esa palabra justamente tiene?

Este interrogante me llevó a investigar sobre el tema y encontré que hace unos pocos años, la radio de la Universidad de Minnesota hizo público un estudio realizado por profesionales del campus, cuyo objetivo consistió en experimentar cuál sería el comportamiento de personas compartiendo un espacio netamente ordenado y el de otras que, contrariamente, convivían en un ambiente completamente desordenado.

Partiendo de la premisa de que los ambientes ordenados fomentan la conservadora conformidad con las convenciones sociales y que, en oposición, los espacios desordenados incitan a las personas a buscar los caminos alternativos o “la vuelta de rosca al asunto”; les pidieron a cuarenta y ocho estudiantes que pensaran en diez usos no convencionales para darle a una pelota de ping-pong. A la mitad de los participantes los pusieron en un cuarto inmaculadamente ordenado y limpio y a la otra mitad, en un cuarto realmente muy desordenado.

Los investigadores se encontraron con que aquellos alumnos que trabajaron en el cuarto desordenado fueron en general más creativos que los que desarrollaron la consigna en el cuarto organizado. En realidad, a aquellos que habían trabajado en un ambiente inmaculado se les ocurrieron la misma cantidad de ideas, sólo que no fueron tan 'out of the box'.

"Los ambientes desordenados tienden a fomentar a las personas a romper con lo tradicional”, afirmó la investigadora Kathleen Vohs. “Los ambientes limpios, en contraste, promueven el jugar a lo seguro”.

En resumen, este experimento los condujo a una respuesta: El pensamiento creativo, se trata de pensar fuera de las líneas, es decir, lejos de lo “convencional”. Al poner las cosas fuera del alcance al que estamos acostumbrados, se genera de manera inevitable, la creatividad por alcanzarlas.

¿Cuál es entonces esa relación simbiótica entre desorden y creatividad?

Por citar algunos nombres emblemáticos a modo de referenciales, Albert Einstein, sostenía que “si un escritorio desordenado es signo de una mente desordenada, entonces, ¿qué podemos pensar de un escritorio vacío?”.

El escritorio de Steve Jobs -no podría dejar de mencionarlo por ser uno de los íconos de la creatividad en entornos de tecnología- fué, es y será famoso por su caos casi letal:

Steve-Jobs-en-su-escritorioMientras que el orden ofrece una sensación de profesionalismo y seriedad, y el desorden ofrece la impresión contraria, me sigo preguntando: ¿cuál es la realidad detrás del mito?

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